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¿Qué pasa con la calidad educativa en La Guajira?

Grupo de estudiantes dentro de un aula de clase

Según datos del Ministerio de Educación Nacional, La Guajira es uno de los departamentos de Colombia que durante años ha ocupado los últimos lugares en calidad educativa, asociándolo a brechas existentes como la desigualdad social y económica, baja inversión del gobierno central y local, condiciones geográficas de difícil acceso, escasa cualificación docente y un sinnúmero de factores.

Ante esto, La Guajira enfrenta un desafío crucial y es la transformación académica desde los distintos niveles educativos, que responda con pertinencia a las necesidades del contexto y que entregue a los jóvenes las competencias que requieren para contribuir al desarrollo de la región y del país. Esta labor inicia desde la educación básica y media, sin embargo, la universidad juega un papel fundamental y por supuesto los entes territoriales, quienes deben destinar los recursos necesarios y establecer estrategias para reducir los vacíos en el sector.  

En el caso de la Universidad de La Guajira, se han hecho notar los avances institucionales en términos de excelencia académica, los cuales se traducen en la acreditación de alta calidad de siete programas de pregrado y la aparición de la Alma Máter en lugares privilegiados de rankings nacionales e internacionales sobre producción científica, tecnológica, responsabilidad social y apropiación social del conocimiento. No obstante, los resultados en las pruebas Saber Pro siguen siendo un indicador desfavorable que lleva a la institución a repensarse.

Grehisly Ricciulli Gámez, directora de Regionalización de Uniguajira manifiesta que uno de los factores que incide en las bajas cifras del rendimiento educativo, es que La Guajira es una zona rural dispersa en su gran mayoría, lo que imposibilita el buen desarrollo de la educación en los jóvenes. Asimismo afirma que “por la naturaleza territorial del departamento no se tiene una cualificación docente constante. No todos los profesores que están en la parte rural, ni muchos de la urbana, tienen la posibilidad de acceder a procesos formativos de actualización pedagógica”.

Mujer joven sonriente ante una cámara
Grehisly Ricciuli Gámez, directora de Regionalización de Uniguajira

En este sentido, la universidad ha hecho una gran inversión en la formación del componente profesoral, que se evidencia en el porcentaje de docentes de tiempo completo con estudios posgraduales. En la Sede Riohacha se cuenta actualmente con un aproximado del 91,3% de profesores de planta y ocasionales con formación de alto nivel, en Villanueva y Fonseca con un 100%, y por último la Sede Maicao con el 92,6%. Sin embargo, la ventaja de tener maestros con posgrados no siempre les llega de manera oportuna a los estudiantes guajiros, sino hasta cuando ingresan a la universidad.

Por otra parte, el rector de la Institución Educativa Almirante Padilla de Riohacha, Eloy Berty Moscote, agrega que la excelencia académica en La Guajira se ve afectada por múltiples factores, pero hay dos específicos que aumentan esta problemática: la primera es la falta de dotación escolar óptima, fundamental para el desarrollo de las capacidades de los estudiantes y el mejoramiento de los ambientes de aprendizaje. En segundo lugar, la discontinuidad en la atención pedagógica. “En algunos procesos públicos se presentan discontinuidades porque la planta docente no es suficiente para atender a los niños, niñas y adolescentes que están en el sector público”, precisa el directivo.

Igualmente, mencionó otros de los aspectos que influyen en los bajos niveles de educación como el factor socioeconómico, la falta de acceso a conectividad y uno en el que hizo hincapié fue en la adicción a la tecnología, a los dispositivos electrónicos que dificultan el proceso de enseñanza-aprendizaje y reducen las oportunidades educativas para los estudiantes. “Actualmente la escuela debe luchar contra esta preocupante situación que captura el tiempo de los jóvenes y genera desinterés y desmotivación por el estudio”, puntualiza Berty Moscote.

Hombre de tez morena ante una cámara
Eloy Berty Moscote, rector de la Institución Educativa Almirante Padilla

Para contrarrestar este panorama, Uniguajira ha asumido el reto de recibir a jóvenes con bajo rendimiento, lo que la ha llevado a diseñar y definir acciones desde el inicio de sus procesos formativos como el preuniversitario y lo cursos nivelatorios, iniciativas lideradas por la Vicerrectoría Académica y Bienestar Social Universitario para fortalecer los conocimientos y el desempeño académico. Aunque esto represente para la Alma Máter un doble esfuerzo, al asegurar la nivelación de los nuevos estudiantes y minimizar los vacíos que quedan del bachillerato. Pero hacia allá van sus estrategias.  

“Para lograr la transformación académica en la región es importante y urgente hacer un mayor gasto en las políticas educativas del departamento y consolidar la articulación entre el Sistema de Educación básica y media – Universidad – Estado, que proponga acciones conjuntas para combatir los bajos niveles y facilitar el mejoramiento continuo con el fin de preparar profesionales íntegros que se pueden desempeñar en cualquier campo laboral”

Expresa Ricciulli Gámez.

En ese aspecto, debe existir un trabajo cooperativo y colaborativo entre todos los colegios, entidades gubernamentales y la academia para generar un cambio. La directiva de Uniguajira dijo que los entes territoriales, sobre todo aquellos que están certificados y que tienen la capacidad de producir altos esfuerzos fiscales, deben mirar a las instituciones educativas como aliadas. También añade que “desde Uniguajira se ha trabajado de manera constante para lograr un acercamiento a las escuelas de la media y llevar la oferta académica, especialmente a nivel técnico y tecnológico, pero a pesar de que se ha tenido una buena articulación, el tema financiero se vuelve el talón de Aquiles para los procesos”.

Aun así, argumenta que en el departamento existen fortalezas y quizás una de las más importantes es el beneficio que la gobernación genera a través de las ordenanzas y que diferencia de otras regiones. “En La Guajira se tiene esa bondad, pese a todas las necesidades que tiene el contexto y sobre todo el sector educativo; un ejemplo de ello es que la Universidad de La Guajira fue pionera en la política de Matrícula Cero en el país”, dijo la directora de Regionalización.

Aramis Merlano Fernández, estudiante del programa de Economía de la Alma Máter resalta que entre los beneficios que ofrece la institución para impulsar la formación de calidad, se destaca la amplia oferta académica, espacios idóneos para su preparación profesional, un cuerpo docente altamente calificado y actualizado en sus áreas de conocimiento, recursos didácticos y tecnológicos adecuados para el aprendizaje y un ambiente propicio que fomenta la participación activa de los alumnos.

Conviene anotar que para contribuir con el fortalecimiento del sector pedagógico en el departamento, Uniguajira también le ha apostado a la ampliación de la oferta académica pertinente y de calidad, y un claro ejemplo es la aprobación del registro calificado de Enfermería por parte del Ministerio de Educación Nacional (MEN), un logro que consolida uno de los principales propósitos del Plan de Desarrollo Institucional 2022-2025, que busca ofrecer programas que respondan a las necesidades del entorno.

Daniela Pedrozo Cuadrado

Comunicadora social y periodista Uniguajira

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Date of publication:
Author:
University of La Guajira

United for an Accredited, Inclusive and Innovative Uniguajira

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